Tuesday, 25 October 2011
Sunday, 23 October 2011
Gaddafi: Crónica de una Muerte Anunciada

La falta de Constitución como frágil pilar del Antiguo Régimen
El asesinato de Gaddafi y sus herederos, es consecuencia de la naturaleza de un régimen personalista y autocrático, una necesidad histórica a la que el régimen aconstitucional y anticonstitucional de Libia no ha podido sustraerse.
La total dependencia de todos los resortes de poder en una persona y su círculo familiar, la sistemática destrucción y ninguneo de las necesarias estructuras de un Estado moderno, el nepotismo, los intentos por instaurar una monarquía bajo apariencia republicana, la corrupción intrínseca de un régimen 'clientelar' y los excesos a los que naturalmente da lugar, han terminado por engullir y devorar a una aristocracia palaciega que recuerda, en muchos sentidos, las intrigas y luchas 'pretorianas' por el control del Imperio Romano.
En el fragor de la justa revolución y el trasfondo de una guerra civil necesaria, la trama política aristocrática y burguesa de la conspiración y la daga, se han consumado con inexorable crueldad y determinación.
Tras más de 40 años en el poder y a pesar de ciertos méritos, Gaddafi, como otros regímenes alrededor del mundo, no consiguió instaurar un sistema constitucional de gobierno y administración pública, produciendo una monstruosidad política y moral que ha terminado por destruir su reino, su persona y miles de individuos más.
La falta de constitucionalismo, el recambio en el poder, el acceso democrático e igualitario al mismo, la renovación generacional, son el verdadero Talón de Aquiles de las muchas revoluciones que, basándose desmesuradamente en las virtudes carismáticas de sus líderes, han degenerado en versiones más o menos populares del Antiguo Régimen, en cultos religiosos y supersticiosos de los poderes mágicos de una aristocracia presumiblemente infalible.
Hoy, invocando a dios, Libia consuma su fase burguesa, pequeño-burguesa e islamista, del proceso revolucionario abierto en Túnez, pero intentando convertir la revolución en una manifestación religiosa que aleje a los proletarios del socialismo y garantice la dominación de unas élites no tan diferentes de las que ayer apoyaban a Gaddafi, se ha transformado ya en Antiguo Régimen. Solo la creación de un partido marxista, proletario, podrá mantener abierto el proceso revolucionario y las perspectivas de cambio real. Hoy, la lucha por la revolución proletaria, es más urgente que nunca.
Workers of the World, Unite!
¡Reciprocidad! ¡Repatriación! ¡Revolución!
(European Communist Party, in Facebook)
Revolución Proletaria, Revolución Permanente

El carácter de la Revolución Proletaria
El izquierdismo internacional, puesto al descubierto por la misma burguesía que lo ha creado, se debate y retuerce impotente ante las embestidas de la historia y la revolución, sin comprender el alcance de los cambios a los que asistimos.
En el imaginario izquierdista, las revoluciones nacen por arte de magia y de una sola pieza, pura y cristalina, que refleja las calenturientas ilusiones de la ideología burguesa y la profunda aversión a la lucha de clases a la que los hombres están condenados. Se pretende que, por encantamiento o decreto, el acto revolucionario sea un instante en el espacio-tiempo, una ocasión breve que da lugar a la perfección revolucionaria de fábula y al beso feliz del Príncipe Azul. Nada más lejos de la realidad.
La revolución, la verdadera revolución proletaria, es un continuo, una lucha de clases permanente, una guerra de desgaste a largo plazo, que solo puede encontrar su solución de continuidad en un futuro que se construye en el presente.
Las revoluciones árabes, como toda otra revolución, solo han entrado en su primera fase, es decir, el derrocamiento de las estructuras autocráticas más salvajes e inmediatas de opresión y explotación. Su debilidad y los peligros interiores y exteriores a los que están expuestas son evidentes y solo la lucha denodada, la inteligencia política y la organización obrera teórico-práctica que explote las contradicciones reales del capitalismo, podrán conducirlas hacia el socialismo proletario.
Los árabes se esfuerzan en abrir una nueva era de lucha, comunal, social, para dejar atrás las lacras del atraso y unirse a la senda del progreso humano, pero para conseguirlo tendrán que reorganizar sus partidos proletarios y profundizar la lucha de clases. Más revolución, más armas al pueblo, más democracia, es lo que se necesita. Esperar que los resultados sean inmediatos, sin sangre, sudor y lágrimas, es no solo una locura, sino parte del pensamiento más reaccionario y derrotista, que pretende inmovilizar toda resistencia a la explotación.
La revolución, el socialismo proletario, no es un estado de placidez, estancamiento y felicidad eterna, sino un movimiento, una lucha constante que envuelve la totalidad de la actividad humana.
Cambio, movimiento, concienciación, democracia, justicia, igualdad, DIALECTICA, esas son las esenciales características de la revolución proletaria.
N.B: Censurado en Kaosenlared.net
Workers of the World, Unite!
¡Reciprocidad! ¡Repatriación! ¡Revolución!
(European Communist Party, in Facebook)


