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Tuesday, 17 September 2013

17 Septiembre 1939

Preparando la victoria

¡¡¡En un movimiento estratégico devastador, el Ejército Rojo libera Polonia Oriental y, junto a las fuerzas 'revolucionarias' nazis, destruye el régimen ultrareaccionario de los 'Coroneles polacos'!!!

¡¡¡La Unión Soviética 'no luchará sola'...!!!



¡Caciques al GULAG!
Workers of the World, Unite!
¡Reciprocidad! ¡Repatriación! ¡Revolución!

Tuesday, 16 July 2013

Trotsky on victory



We shall not be halted by any difficulties. It may be that, in order to bring our cause to triumph and accomplish our great tasks, we shall have for a time to work not eight hours but ten and twelve hours a day. So what? We shall work twice as hard, we shall harness ourselves together, we shall go forward along the road of labour discipline and creative work. We did not say, and we do not say now, that everything will come by itself. No, the difficulties that face us are beyond counting. But we have proved to be richer in spirit, resources and forces than we ourselves had thought we were: and that is no small thing, that is the pledge of victory. 

Let us work tirelessly, so that at the moment when the European proletariat rise up, we shall be able to go fully armed to their aid and, together with them, in a combined effort, overthrow forever the power of capital!

Trotsky


¡Caciques al GULAG!
Workers of the World, Unite!
¡Reciprocidad! ¡Repatriación! ¡Revolución!

Friday, 5 July 2013

Lest we forget. July 1943 - The Battle of Kursk

The Proletarian Red Army masters the Wehrmacht!


¡Caciques al GULAG!
Workers of the World, Unite!
¡Reciprocidad! ¡Repatriación! ¡Revolución!

Friday, 22 February 2013

Trotsky sobre El Nuevo Ejército



La revolución de febrero y la de octubre se llevaron a cabo esencialmente bajo el signo de la lucha por la paz sobre bases democráticas honestas. La burguesía, que en el primer período de la revolución había recibido el poder, frenó con su política imperialista la causa de la paz. 

Solo después de la revolución de octubre, cuando el poder pasó directamente a manos de los soviets, Rusia entró en la etapa de la lucha directa y activa por la paz. Con esa intención hemos hecho todos los esfuerzos posibles hemos aceptado todos los sacrificios, llegando hasta desmovilizar el antiguo ejército y declarar el cese de las hostilidades con los Imperios Centrales. Pero el imperialismo alemán, que no sufría mayor presión revolucionaria interna, cayó con todo su peso sobre una Rusia casi desarmada y, asestándole una serie de pérfidos golpes, la obligó a firmar una paz terriblemente dura. 

Mientras la existencia de Rusia se halle amenazada constantemente por Alemania, Japón y las otras potencias imperialistas, la paz no puede durar, y de ahí que la organización de la defensa del país, la movilización de todas sus fuerzas, para una resistencia armada contra el enemigo exterior e interior, sea la tarea esencial que nos dicta este momento. 

¿Cuáles son, pues, las medidas concretas y prioritarias que se deben adoptar inmediatamente y con todos sus alcancéis? Instrucción militar obligatoria para toda la población de Rusia. Cada obrero y cada campesino deben consagrar cotidianamente cierto número de horas a su instrucción militar. En calidad de instructores hay que reclutar a los antiguos soldados experimentados, a los suboficiales y a los representantes del antiguo personal de mando. 

Agarraremos por el cuello y exhibiremos a la luz del día a todos los oficiales, médicos y especialistas intelectuales que hasta este momento han demostrado gran celo en materia de sabotaje. Se dice que los ex oficiales son de índole contrarrevolucionaria, que es peligroso confiarles la parte militar del ejército socialista. Pero, en primer lugar, solo estarán encargados del aspecto técnico y operativo-estratégico del trabajo; todo el aparato del ejército, su organización y construcción interior serán asuntos exclusivos de los soviets de diputados obreros y soldados. En segundo lugar, los oficiales y generales eran peligrosos cuando eran los dueños de todo el mecanismo del poder del estado. Hoy día son incapaces de quebrar y minar las bases del poder soviético. Y que todos ellos sepan y no olviden que a la menor tentativa por aprovecharse de sus posiciones con fines contrarrevolucionarios sufrirán un fuerte castigo, serán tratados con toda la severidad del orden revolucionario y no habrá piedad para con ellos. 

En lo que respecta a la disciplina en el ejército, debe ser la de hombres unidos por una sola y firme conciencia revolucionaria, la conciencia de su deber socialista. No será la disciplina basada en las órdenes de arriba, la del bastón del oficial, sino la disciplina fraternal, consciente, revolucionaria. 

En vista de la aproximación de la primavera y los trabajos del campo, no es posible decretar ahora la movilización general. Mientras tanto será preciso limitarse a introducir la instrucción militar obligatoria para todos y formar destacamentos de combate voluntarios que constituirán el esqueleto del nuevo ejército de masas. 

El país está quebrantado; la economía, desorganizada, y no hay un control severo. Y sin control es muy difícil organizar la defensa. Paralelamente a la lucha implacable contra los especuladores y los capitalistas, que insisten todavía en enriquecerse con la miseria del pueblo y agravan el ya caótico estado del país, llevaremos a cabo una lucha igualmente decisiva y severa contra los elementos extraviados de los trabajadores que saquean y destruyen la propiedad común en decenas y centenas de millares de rublos. El pueblo revolucionario justificará la lucha contra esos elementos descarriados, en nombre de la defensa y salvaguardia de la propiedad pública. 

Tenemos enemigos por todas partes; pero en Europa también tenemos amigos: la clase obrera. A ella le es mucho más difícil que a nosotros luchar contra su propia burguesía, magníficamente organizada y siempre poderosa. Pero cuatro años de guerra preparan inevitablemente un terreno sólido para la revolución en toda Europa. Tarde o temprano el fuego de la guerra civil revolucionaria estallará en Europa; tampoco en esa guerra debemos ser los últimos; debemos estar armados de pie a cabeza para la lucha; debemos vencer y venceremos, pues la clase obrera insurreccionada de todas las naciones tiene que triunfar, y triunfará, en una lucha decisiva contra sus eternos enemigos que han comenzado y que aún continúan con sus pillajes y carnicerías increíblemente sangrientos.

Trotsky

¡Caciques al GULAG!
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