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Saturday, 10 August 2013

Franquismo no es fascismo



Ensayo proletario de filosofía fascista. 

Es habitual, entre la ignorante morralla universicaria (ver por ejemplo http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2013/07/09/franquismo-o-fascismo/) y política de Cortijo-España, así como entre ciertos círculos de la historiografía burguesa internacional, el considerar al franquismo o caciquismo o nacionalcatolicismo, como parte integrante de los movimientos y regímenes fascistas. Nada más alejado de la realidad histórica. 

Una comprensión adecuada del fenómeno fascista y su relación con el franquismo y por ende, de la historia reciente de Cortijo-España, requiere, entre otras cosas, la estricta distinción entre la naif utilización del término 'fascista' como vehículo de oprobio, injuria, escarnio y agravio, permisible y necesario en la encarnizada y diaria guerra de clases y, por otra parte, su significado como categoría de la historiografía científica. 

El fascismo, que surgió como movimiento masivo, popular y socialista de los trabajadores sicilianos a finales del siglo XIX, fue reprimido hasta su destrucción y, posteriormente, reconstituido, infiltrado y secuestrado por la oligarquía italiana como 'fascismo' reaccionario y utilizado, tras la I Guerra Mundial, como instrumento de masas contra una, más que posible e inminente, revolución socialista en Italia. 

El nazismo, por su parte, fue una creación del Estado Mayor Alemán, de la casta militar alemana, en busca de revancha, tanto contra la oposición interior y la revolución socialista, como contra el nuevo orden mundial salido de su 'derrota' en la I Guerra Mundial. Un acto de revancha en persecución de la guerra total. La inversión y transformación dialéctica de la guerra 'clausewiana' como instrumento político, en la política como instrumento de guerra. 

A pesar de sus diferencias, el nazismo y el fascismo son lo suficientemente convergentes como para poder hablar de 'nazifascismo' pues, efectivamente, comparten una misma esencia 'bélica' que les separa, fundamental y necesariamente, del franquismo. El nazifascismo, es un movimiento 'revolucionario' conservador, que busca y necesita la movilización popular masiva (de ahí que sus líderes fueran verdaderos 'plebeyos', al contrario de un José Antonio Primo de Rivera o los mandos de la casta militar en Cortijo-España), la industrialización militar y la guerra, con el objetivo de desarticular la revolución socialista y provocar una expansión imperial que alivie las protestas y el descontento nacional, relaje las consecuencias más onerosas de la explotación o la transfiera a otros pueblos. 

La guerra es la verdadera medida del nazifascismo y su insalvable diferencia con el nacionalcatolicismo, pues a pesar de la Guerra Civil Española, una guerra no 'deseada', 'inesperada' y 'accidental' para los caciques y que solo fue posible por la heroica, pero improvisada, resistencia obrera, el franquismo, es decir, la criminal oligarquía de Cortijo-España, era y es 'pacifista' y cobarde hasta la médula y solo buscaba la impune represión de sus trabajadores para preservar el lamentable y podrido estado de su cortijo. 

El franquismo, el caciquismo, al contrario del nazifascismo, no es un movimiento ni popular, ni 'revolucionario' conservador, ni audaz, ni guerrero, ni imperial, a pesar de la ridícula retórica de su literatura, sino un fenómeno conservador, represor y pacifista, que quiere evitar cualquier confrontación bélica pues sabe que, en la guerra, su ineptitud, cobardía, traición y dependencia exterior, son siempre puestas en evidencia y los cambios socio-político y económicos se fuerzan sobre su agobiada y anacrónica existencia. Así pasó tras la Guerra del Rif, ganada con la asistencia de Francia o tras la Guerra Civil, ganada con la asistencia de Alemania, Italia, Gran Bretaña y Francia. Es por eso, también, por lo que Franco toreó a Hitler y evitó la II Guerra Mundial y, más tarde, al confirmar el desastre imperial de Portugal, rehuyó la guerra colonial en el Sáhara, abandonando sus plazas a su suerte y por eso, también, por lo que nunca luchará para recuperar Gibraltar. Franquismo no es fascismo.

¡Caciques al GULAG!
Workers of the World, Unite!
¡Reciprocidad! ¡Repatriación! ¡Revolución!

Tuesday, 20 November 2012

Nos ha dejado su obra


¡El nacionalcatolicismo nos deja su obra de corrupción, depravación, cobardía, caciquísmo y desolación económica, política, social, moral y metafísica!



El Antiguo Régimen Permanente

En los largos y execrables anales de la explotación humana, Cortijo-España y su nauseabunda oligarquía, padre, madre y abuela de la de América Latina, destacan por su largo y hediondo dominio, instinto criminal y abominables consecuencias entre la dúctil población. Sangre, fuego y terror, han sido y, sin duda serán, los instrumentos de una caciquía que ha conseguido forjar un pueblo sumiso y cobarde, con esas amplias posaderas necesarias para acomodar la verga violadora que simboliza el yugo de su esclavitud. 

El desgobierno golpista que hoy, como ayer, nos vapulea y orina, representante de la usura más elemental y violenta y la especulación ladrillera más salvaje que jamás haya existido en la faz de la Tierra, no duda, como todo buen liberal, en suspender las leyes del mercado cuando estas no benefician los intereses de su despreciable ralea. Así, estos reyes del ladrillo, estos trileros del cemento, estos patriotas de fútbol y pandereta, intentan reavivar la burbuja inmobiliaria y proteger sus inversiones hipotecarias, con la construcción de más viviendas en las que no podrá vivir nadie o intentando vender algunas a los nuevos explotadores de Rusia y China o a los inmigrantes-esclavos que no han dejado de importar, mientras preparan a la alucinada población, con sus manipuladas y groseras estadísticas, para una nueva oleada de inmigración mundial, al tiempo que fuerzan la desaparición o deportación de millones de nativos al extranjero. Todo es posible y aceptable, con tal de evitar las leyes del mercado, es decir, la bajada de los precios del superabundante parque de viviendas vacías que ellos poseen y que millones de trabajadores sin trabajo necesitan...!!! 

Es cierto, el Caudillo nos ha dejado su obra, la de un régimen permanentemente moribundo y podrido, al que la represión, la sangre y la intervención extranjera, de una u otra manera, siempre han mantenido vivo.



¡Caciques al GULAG!
Workers of the World, Unite!
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